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En este trabajo terapéutico, lo que practicamos permanentemente es Mindfulness.

Mindfulness es la traducción en inglés de Atención Consciente o Atención Plena. Y como hemos visto en otros puntos de esta página, es la condición fundamental para vivir en el aquí y ahora, tomando conciencia de las distintas facetas de nuestra experiencia en el momento presente.

Mindfulness o Atención Plena, es un estado de consciencia caracterizado por la atención pura libre de distracción, que no enjuicia, no critica, no castiga. Es estar presentes en el aquí y ahora con una actitud de investigación neutral, con curiosidad, recepción, paciencia, compasión y apertura.
En este estado podemos observar todo lo que somos, todos nuestros estados internos (pensamientos, emociones, sentimientos, sensaciones) y de esta manera nos permite ver nuestra realidad tal como es.

Es una práctica meditativa que nos permite ser conscientes de lo que sucede en el momento presente para así poder cambiar los hábitos disfuncionales y mejorar nuestra calidad de vida. Utilizando la herramienta más poderosa que poseemos: la Conciencia.

Ésta práctica toma como base las enseñanzas de meditación milenarias de la tradición budista. El Buda descubrió que todo el dolor humano se basaba en dos instancias del pensamiento: el apego o el rechazo. Apego a lo que nos produce placer, rechazo a lo que nos produce displacer.

Esta Atención Plena nos permite ver cómo actúa nuestra mente: parloteando permanentemente, lamentándose del pasado, proyectándonos en un futuro dramático; pero casi nunca en el aquí y ahora, que es el único momento en que podemos elegir actuar a favor nuestro.

Nos permite ver nuestros apegos: personas, objetos, sensaciones, emociones que cuando son conquistados, pierden su carácter de novedad y así surgen nuevos deseos; dejándonos en un estado de permanente insatisfacción.
Nos permiten ver nuestros rechazos a todo aquello que nos produce displacer. Sin darnos cuenta que es sólo nuestra mente condicionada quien determina qué es bueno o malo para nosotros.

Pero no sólo aprendemos a observarnos, sino que de a poco, comenzamos a tener una mirada más amorosamente compasiva de nosotros mismos, más ecuánime, más sabia.

La práctica del Mindfulness nos permite descubrir una serie de recursos para manejar el estrés o potenciar el proceso de desarrollo personal. Sus efectos sobre el organismo han sido estudiados por la ciencia y algunos de ellos son la autorregulación (a través de la respuesta de relajación y el fortalecimiento del sistema inmunológico), la estimulación de áreas del cerebro asociadas a emociones positivas y, con la práctica sostenida en el tiempo, se van produciendo cambios a nivel neurológicos que van creando las condiciones para incrementar los momentos de atención plena hasta eventualmente convertirla en un rasgo de la personalidad.

Además la práctica va transformando la visión de la realidad al descubrir y flexibilizar condicionamientos, propiciando el incremento de la conciencia interoceptiva (registro de las sensaciones internas) y de la concentración, posibilitando un manejo conciente de las emociones.

Así, Mindfulness nos permite vivir cada vez más en el presente, eligiendo a través de nuestra poderosa herramienta, la Conciencia, qué y cómo queremos ser, libres ya de todo condicionamiento.